Cuando hay incertidumbre en los mercados, muchos inversionistas buscan refugio. Durante décadas, los bonos del Tesoro de Estados Unidos cumplieron ese papel casi automático. Sin embargo, algo importante está cambiando. De acuerdo con analistas internacionales, el oro está recuperando protagonismo como activo de protección, desplazando parcialmente a la deuda estadounidense, un movimiento que dice mucho sobre el contexto económico y geopolítico actual.
Aunque este fenómeno ocurre en los grandes mercados financieros, entenderlo ayuda a dimensionar cómo se están moviendo las decisiones de inversión a nivel global y por qué ciertos activos vuelven a cobrar relevancia cuando el panorama se vuelve más incierto.
El oro gana espacio como refugio financiero
Analistas coinciden en que los inversionistas están utilizando cada vez más el oro como cobertura frente al riesgo en renta variable, reduciendo su exposición a los bonos del Tesoro estadounidense de largo plazo. Este cambio no es menor: durante años, los bonos fueron el contrapeso natural cuando las bolsas caían.
Según Lale Akoner, analista Global de Mercados de eToro, esta tendencia refleja un cambio estructural más profundo. Desde 2022, la relación tradicional entre acciones y bonos se ha debilitado:
las correlaciones se han mantenido cercanas a cero, lo que ha reducido la eficacia de los bonos como diversificador.
“Históricamente, la exposición a la duración amortiguó las caídas en los activos de riesgo. Sin embargo, episodios recientes, como la caída posterior al Día de la Liberación, donde la renta variable y los bonos a largo plazo se vendieron simultáneamente, han socavado la confianza en los bonos como una cobertura fiable”, explica Akoner.
Inversionistas cambian la forma de proteger sus carteras
Los flujos de capital muestran un comportamiento claro: los inversionistas están asignando recursos tanto a renta variable como a oro, mientras reducen su exposición a bonos de largo plazo.
Para Akoner, este movimiento va más allá de una simple cobertura contra la inflación. Se trata de una reconfiguración en la gestión del riesgo de las carteras. Si la correlación entre bonos y acciones sigue siendo inestable, el oro podría consolidarse como el principal amortiguador de volatilidad, redefiniendo la forma en que se protege el patrimonio frente a escenarios adversos.
Cómo los bonos de EE.UU. se convirtieron en el activo dominante
Desde mediados de la década de 1990, los bonos emitidos por el gobierno estadounidense se posicionaron como el activo de reserva más utilizado en el mundo, desplazando al oro, que había ocupado ese lugar durante décadas.
De acuerdo con Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE), este cambio tuvo un factor clave: Europa. Mientras la deuda estadounidense ganaba peso como reserva internacional, los bancos centrales europeos vendían parte de sus reservas de oro para prepararse para la llegada del euro.
El resultado fue contundente:
- El oro pasó de representar 60% de las reservas mundiales a inicios de los años 80 a solo 10% a comienzos de los 2000.
- En paralelo, los bonos del Tesoro de EE.UU. aumentaron de 10% a 30% de las reservas globales.
Estos niveles se mantuvieron relativamente estables durante casi dos décadas. Sin embargo, el equilibrio volvió a cambiar.
El punto de inflexión: 2024 y 2025
Según Artaz, tras superar al euro en 2024, el oro volvió a superar a la deuda estadounidense en las reservas mundiales desde septiembre de 2025.
Este cruce responde a dos dinámicas principales:
- La reducción progresiva de la deuda estadounidense en manos de inversionistas extranjeros desde mediados de la década de 2010.
- El fuerte aumento en las compras de oro desde 2022, en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica, marcado por el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Para el estratega de LFDE, existen razones sólidas para que estas tendencias continúen. El regreso de los conflictos geopolíticos y una tendencia gradual hacia la regionalización económica favorecen al oro como activo de reserva, ya que no depende directamente de ningún Estado y tiene la capacidad de absorber flujos que salen de los bonos estadounidenses.
Dos mercados gigantes, un cambio estructural
Un dato clave para dimensionar este fenómeno es el tamaño de ambos mercados:
- Mercado del oro: alrededor de 25 billones de dólares.
- Mercado de la deuda estadounidense: cerca de 30 billones de dólares.
Ambos son significativamente más grandes que otras clases de activos. Según el análisis de LFDE, este proceso se ha acelerado en los últimos meses, impulsado tanto por el aumento del precio del oro (139% desde finales de 2023) como por factores estructurales.
Entre ellos, destaca la política comercial agresiva de la Administración Trump, que ha incrementado la predisposición de bancos centrales e inversionistas a reducir su dependencia del dólar como activo refugio.
¿Está en riesgo el estatus del dólar?
Artaz señala que las dudas sobre la salud de las finanzas públicas de Estados Unidos han incrementado la desafección hacia su deuda. Aunque el dólar sigue siendo el principal activo de reserva mundial, el escenario plantea interrogantes relevantes.
“El mercado de la deuda estadounidense, que está en un 30% en manos de inversores fuera de EE.UU., podría convertirse en un campo de batalla geopolítico”, advierte. En ese contexto, el oro seguiría fortaleciéndose como reserva de valor.
¿Podrían los bonos convertirse en un arma financiera?
Este debate se intensificó tras conocerse que dos fondos de pensiones daneses y uno sueco anunciaron ventas activas de bonos estadounidenses. Además, China ha reducido casi 40% sus compras de deuda de EE.UU. desde 2013, una tendencia replicada por varios bancos centrales del sudeste asiático, cada vez más vinculados al yuan chino.
Japón, aunque sigue siendo el mayor tenedor extranjero, ha reducido su peso relativo: pasó de 10% del total de la deuda negociable en 2010 a menos del 5% actualmente. Otros países desarrollados han mantenido sus posiciones sin incrementarlas, y solo el Reino Unido ha aumentado de forma efectiva sus inversiones en deuda estadounidense.
Un escenario extremo, pero poco probable
Pese a estos movimientos, Eiko Sievert, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, considera poco probable una venta masiva coordinada por parte de la Unión Europea.
“La posible venta y reequilibrio de las reservas sería gradual y poco probable como resultado de un acto legislativo o de presión política”, explica. Además, los inversionistas privados evitarían acciones que dañen el valor de sus propias carteras.
Sievert advierte que una venta abrupta generaría volatilidad global, aumentos en los diferenciales y posibles tensiones en la liquidez, lo que obligaría a la intervención de autoridades monetarias. Un escenario que, por ahora, se ve lejano.
Qué nos deja este cambio de fondo
El avance del oro frente a los bonos estadounidenses no implica un colapso inmediato del sistema financiero, pero sí muestra cómo los grandes inversionistas están ajustando sus estrategias ante un mundo más fragmentado e incierto.
Entender estos movimientos ayuda a contextualizar por qué ciertos activos vuelven a ser relevantes cuando la estabilidad se pone a prueba y por qué la diversificación sigue siendo una pieza clave para proteger el valor del dinero a largo plazo.
La información clara es una herramienta poderosa para tomar mejores decisiones financieras, incluso cuando los cambios ocurren a miles de kilómetros de distancia.
¿Cómo crees que la incertidumbre global está influyendo en la forma en que se protege el dinero hoy en día?
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